Cuando no esté de acuerdo contigo, en lugar de intentar convencerle de que está equivocado, intenta explicar tu punto de pista empezando así: “Tienes toda la razón, pero desde tu punto de vista. Desde el mío…”
Esta pequeña frase permite dar la razón a tu hijo y validar sus sentimientos al mismo tiempo que deja claro que no estás de acuerdo con él sin tratar de juzgar, imponer o convencer. Tiene el mágico efecto de acortar las distancias entre conversadores y de derribar barreras comunicativas.
Maravilloso para hablar con hijos de todas las edades pero imprescindible con adolescentes.





