Si has puesto los medios, persevera, no tires la toalla. Tu hijo se merece que continúes trabajando en él.
A veces es cuestión de darle tiempo. A veces de formarte un poco más. A veces de cambiar una variable. Pero cree en tu poder de intervención. No existe nadie en el mundo que conozca mejor a tu hijo y pueda influir en el.
No alcanzar la meta que te has fijado no quiere decir que lo hayas hecho mal sino que la meta estaba mal definida o aún necesita algunos pasos más.
Persevera y persevera porque lo estás haciendo bien.





