Hay momentos en los que los hijos utilizan la técnica del “disco rayado”: repiten y repiten hasta cansarnos y conseguir lo que quieren.
En esos casos, cuando ya se ha discutido ese asunto previamente pero ellos siguen insistiendo, es mejor no seguir su juego y hablar lo menos posible. Un “Te entiendo/quiero pero no te lo permito” es suficiente para que sepan que conoces sus necesidades, las has valorado pero que en ese momento no se pueden satisfacer.





